¡Hola a todos! 

A partir de hoy, os hablaré no solo de crecimiento espiritual e interior sino de la importancia de hacer una buena salud como parte del cuidado y respeto que tenemos que tener a nuestro templo sagrado: El Cuerpo. La limpieza y desintoxicación del organismo a todos los niveles, es sumamente importante, ya que todos los cuerpos (físico, mental, emocional, energético) están interrelacionados entre sí. Tras las Navidades y habernos relajado con nuestros hábitos alimenticios, es bueno que el organismo descanse y se purifique de las toxinas que los procesados, carbohidratos refinados, alcohol y otros azúcares han dejado en el cuerpo. Un “detox” bien hecho (no vale cualquier dieta hecha con sirope de arce ni dietas líquidas basadas en zumos que nos pongan el azúcar en sangre por las nubes) nos va a permitir volver a equilibrar el funcionamiento de todos nuestros sistemas y órganos, tanto los de eliminación y evacuación como los digestivos. En este proceso, la piel, que es el mayor órgano del cuerpo, aunque forma parte del cuerpo exterior, es tan importante o más como lo que ingerimos o no para desintoxicarnos.

Después de multitud de pruebas en mí durante años (experimentar es la mejor manera de saber si algo funciona), me decanto por el uso diario del ayuno intermitente (del que ya hablaré en otro post), productos de belleza y alimentos bio en la medida de lo posible y una dieta baja en carbohidratos, azúcares, lácteos y alcohol, además de ejercicio físico (cada uno del tipo e intensidad que prefiera). 

Además de eso, podemos incorporar infusiones drenantes como la Bardana (genial para depurar riñones, retención de líquidos, anti bacteriana y recomendada para personas con diabetes o hipertensión, problemas de acné), la Cola de Caballo (retención de líquidos, hongos, afecciones cutáneas, infecciones de orina), el Diente de León (depurativo, para alteraciones hepáticas, regulación hormonal y acné, bueno contra la anemia y el estreñimiento) o la Ortiga Verde (antiinflamatoria, antialérgica, alta en Vit C, expectorante, baja el nivel de azúcar en sangre, es depurativa y antihemorrágica). 

Podéis encontrar estas plantas a granel o en sobres en vuestro centro de dietética habitual y mezclarlos en un tarro para beneficiaros de todas las propiedades. Yo aconsejo empezar con 1 infusión al día y no superar las 3 tazas, bebiendo mucha agua de calidad y añadiendo una pizca de sal sin refinar a las comidas. Esta depuración la podéis hacer durante 2 o 3 semanas, dependiendo del grado de toxinas, mucosidad y pus que tengáis en el organismo. Normalmente, tras la crisis depurativa, se ha de sentir gran alivio, el cuerpo más liviano y lleno de energía, mejores digestiones y evacuaciones, además del cuerpo desinflamado y la piel más brillante, hidratada y libre de acné.

Para ayudarnos a que la depuración sea más profunda, podemos también hacernos baños de sales, cataplasmas o mascarillas caseras, pero esto lo dejo para el próximo post.


¿Te ha gustado? ¿Qué haces tú para desintoxicar tu organismo tras los excesos?

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Vanesa Bueno

Kinesióloga Emocional y Terapeuta Holística